20 de marzo de 2017

Como aprender más con el juego del corro Chirimbolo

El corro Chirimbolo
¡Qué bonito es!
Un pie, otro pie,
una mano, otra mano,
un codo, otro codo,
la nariz
y el morro.

El corro Chirimbolo
¡Qué bonito es!
Un ojo, otro ojo,
una oreja, otra oreja,
una ceja, otra ceja,
el pelo
y la cabeza.

3 de marzo de 2017

El mito de Pandora para niños.

Se nos ha solicitado la transcripción de este vídeo, así que con mucho gusto lo hacemos aquí.


Nosotros tenemos a papá y mamá, a nuestros abuelitos y a nuestros profesores y profesoras para preguntarles cuando no sabemos algo y queremos enterarnos.
Pero aunque sean mayores, no lo saben TODO. 
Cuando los hombres que vivieron hace muchos, muchos años, querían buscar alguna explicación a algo raro, como no sabían tanto como sabemos ahora, lo que hacían era crear cuentos. 
Sí, historias inventadas que se llamaban"mitos" y así explicaban preguntas tan difíciles de responder como: 
¿Por qué existen el dolor, las guerras, las enfermedades? O ¿Por qué la esperanza es buena? ¿Por qué es lo último que se pierde?
Y entonces crearon "El mito de Pandora" para explicarlo.
Resulta que hace mucho tiempo, mucho antes de los dinosaurios, en la Tierra sólo vivían seres inmortales
 ¿Qué quiere decir esto?¡Eso es! Los hombres no se morían nunca.
En otro lado, en el Olimpo, vivían los dioses. También inmortales.
Pero, entonces, ¿qué diferencia había entre los hombres y los dioses? Pues la diferencia era que los hombres no tenían sabiduría.Se limitaban a comer, dormir y estar tan tranquilos pasándolo bien porque ya los dioses les cuidaban.
 Pero hubo un Titán (un medio dios, hijo de dioses y humanos) que se encargaba de lo que pasaba en la Tierra. Se llamaba Prometeo. 
Según esos cuentos, dejó que su hermano Epimeteo repartiera virtudes (cosas buenas) a las criaturas que aquí vivían, y entonces empezó con los animales: a unos les dio alas para volar, a otros escamas para nadar, a algunos fuerza, a los débiles les dio agilidad, y así, hasta que ya no quedaban más virtudes que repartir... 
Pero ¡se había olvidado de los hombres! Que ni eran fuertes, ni podían volar o nadar, ni tenían colmillos o garras para cazar... A Prometeo le dio pena y aunque no tenía permiso del jefe de los dioses, que se llamaba Zeus, les dio el fuego y la sabiduría para poder crear cosas.
Naturalmente, Zeus se enfadó muchísimo y quiso castigarle. Pero primero tenía que hacer que los hombres tuvieran menos poder, porque entonces serían iguales a ellos, como dioses.
¿Y qué creéis que se le ocurrió?
 Pues como el hermano de Prometeo la verdad es que no era muy espabilado, Zeus pensó en hacerle un regalo.
 Bueno, algo que pareciera un regalo, porque en realidad estaba tan envenenado como la manzana de la madrastra de Blancanieves.
¿Y cuál era ese regalo? Pues una mujer, Pandora. 
Sí, una mujer preciosa de la que era seguro que se enamoraría Epimeteo y así podrían vengarse. ¿Cómo? Pues haciendo que la mujer fuera falsa, mentirosa y muy curiosa. Tanto, que quisiera enterarse de todo.Y entonces le dieron una caja con la orden de que no la abriera nunca.
Sabiendo que su curiosidad sería más fuerte y no les haría caso, la mandaron a la tierra y, efectivamente, Epimeteo se enamoró a pesar de que su hermano Prometeo no se fiaba.
El caso es que no pasó mucho tiempo hasta que Pandora abrió la caja y de allí escapó su contenido:
La envidia, el odio, la avaricia, la pobreza… pero sobre todo unos males destinados a acabar con esa condición semidivina de los hombres, es decir, el dolor, el cansancio, las enfermedades, el envejecimiento… y la muerte. 
Asustada, Pandora intentó cerrar rápido la caja, pero ya había salido todo, menos la esperanza, a la que no le había dado tiempo a salir.
¿Y por qué la esperanza estaba ahí con todos los demás males? 
Porque cuando se tiene TODO, no conformarse y esperar o desear tener más puede ser malo, porque ya es avaricia o ingratitud.
Pero gracias a que la esperanza no pudo escapar, fue la que ayudó a los hombres a soportar todos los males, les animó a luchar contra ellos y a vencerlos...
Por eso, "la esperanza es lo último que se pierde"
¡Ah!, se me olvidaba deciros que quien escribió este mito se llamaba Hesiodo, un poeta que vivió en Grecia más o menos en el siglo VIII antes de Cristo. Es decir, hace nada más y nada menos que 2700 años.

1 de marzo de 2017

Gloria Fuertes Con un cero

Que no te digan que no vales para nada... Hasta un cero sirve para muchas cosas.

Mira esta poesía de Gloria Fuertes.

Con todo se puede hacer algo.
 Hasta con un cero
 - que parece que no vale nada -
:  se puede hacer la Tierra,
una rueda,
 una manzana,

una luna,
 una sandía,
 una avellana.

Con dos ceros
 se pueden hacer unas gafas.

Con tres ceros,
 se puede escribir:

 yo os quiero.